Friday, March 03, 2006

Quitar hierro


La lectura del artículo en el que se detalla el saqueo de los ayuntamientos de Navacerrada y El Boalo produce escalofríos, no por el hecho en sí, que a primera vista parece un mero acto de vandalismo, sino por su redacción. "El asalto al Ayuntamiento de El Boalo, nos puso sobre aviso, lo que nos permitió el miércoles hacer copias de seguridad de todos equipos informáticos así como pintarlos con pintura plástica, para dificultar su posterior venta". Pero ¿a quién le importa el hardware, cuyo único cometido es alojar lo verdaderamente importante, la información? ¿A estas alturas no vemos que "quitar hierro" tiene cada vez menos trascendencia? ¿Y los datos que contenían las máquinas robadas? ¿No debería haber más temor al uso que se pueda dar a la información que almacenaban?

La reseña periodística no es más que un reflejo de la cultura dominante en el ámbito de la responsabilidad en el mundo virtual. Nos sigue importando más el continente que el contenido, como bien detalla Fernando Acero en Kriptópolis. El grave problema que supone la dificultad en la valoración de la información deja a las organizaciones huérfanas de referencias sobre el coste de su protección.

Matar moscas a cañonazos es la actitud más recurrente de la "seguridad por espasmo", que se dispara al día siguiente de acontecer un incidente de seguridad de estas características. Lo habitual en casos como el de los ayuntamientos citados es que los responsables de seguridad de turno (caso de haberlo/s) dediquen pasada la alarma recursos desproporcionados a la protección de una información cuyo valor parece haberse disparado subjetivamente tras el incidente. Es decir, la despreocupación inconsciente del antes se enfrenta al pánico desinformado del después. Ambas sensaciones responden a un déficit de gestión de la seguridad que supone la norma en esta nuestra comunidad.

Claro que el mercado de soluciones aseguradoras que protejan el riesgo inherente a estas situaciones no es precisamente inflacionario. Apuesto el cuello a que la póliza de daños cubre el valor de reposición de las máquinas, sin mención alguna (o peor aún, con exclusión expresa) del valor de la información que contenían.

Largo camino queda aún en nuestra sociedad de la información para la construcción de la confianza digital....

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